08 noviembre, 2011


Relaciones que no convienen
Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Jesús le contestó: Ninguno que, habiendo puesto su mano en el arado, mira hacia atrás es apto para el reino de Dios. Lucas 9.61
El texto de hoy nos presenta al tercer individuo que expone Lucas. Como hemos observado anteriormente, el reino no admite voluntarios, aunque muchas veces nuestra actitud hacia la vida cristiana pareciera indicar que nosotros escogimos a Dios. El Nuevo Testamento claramente indica que todos los que caminan con él lo hacen porque han sido alcanzados por su misericordia.
La persona en este pasaje también deseaba incorporarse al grupo de seguidores que acompañaban a Cristo en todo momento. ¿Habría pensado que el Señor se iba a sentir impresionado por su abnegada entrega? No importa cual fuera su motivación, él tenía una condición para su entrega, un «pero», y sabemos bien que no podemos imponer condiciones a Aquel que va a ocupar el lugar de amo en nuestras vidas. El deseo de este varón era primeramente despedirse de los de su casa.
La cortesía de saludar a sus parientes y amigos antes de embarcarse en esta aventura es muy meritoria. Mas Cristo detectaba en el corazón de él vínculos con su entorno que no eran sanos. Quizás existía la posibilidad de que, volviendo para saludarlos, trataran de convencerlo de que desistiera de su cometido. Quizás lo iban a entretener con otras actividades que lo demorarían innecesariamente. El hecho es que estas personas representaban una amenaza a quien requería de un compromiso claro y sin vacilaciones para seguir a Cristo.
Como en tantas otras ocasiones Jesús puso un ejemplo de la vida cotidiana para ayudarlo a entender cuál era el peligro al que se estaba enfrentando. ¿Quién de sus oyentes no había visto a un hombre arando el campo con su yunta de bueyes? El pesado arado requería de toda la fuerza de los animales para remover la tierra, pero también necesitaba de la concentración del labrador para que los surcos salieran derechos y así facilitaran la tarea de sembrado. Ningún campesino podía arar correctamente la tierra si estaba continuamente volteándose para mirar hacia atrás.
El mensaje es claro. Seguir a Cristo requiere de un compromiso que no ceda a las distracciones. Es decir, necesitamos estar absolutamente atentos a la dirección en la cual se está moviendo, a sus palabras, a los aspectos de nuestra vida con los que quiere tratar. Todo esto será difícil si estamos distraídos con otros asuntos ajenos al reino, tan difícil como captar la atención de un niño cuando está enteramente absorto con su juguete favorito. Del mismo modo, en nuestro andar cotidiano, muchas veces nos entretenemos con actividades y pasiones que nos desvían de nuestra devoción a Cristo.
Para pensar:
Para los que estamos al frente de ministerios de formación ¡qué importante es tener un claro objetivo hacia el cual dirigirnos! Existen tantas actividades en la iglesia que son meras distracciones. El obrero eficaz nunca pierde de vista que ha sido llamado a participar en la transformación de vidas. Todo lo que hace debe estar al servicio de este cometido.

Shaw, C. (2005). Alza tus ojos. San José, Costa Rica, Centroamérica: Desarrollo Cristiano Internacional.



19 octubre, 2011

“Sino que te castigaré con justicia.” Jeremías 30:11.

“Sino que te castigaré con justicia.” Jeremías 30:11.

Ser dejado sin corrección sería un signo fatal: demostraría que el Señor habría dicho: “Es dado a ídolos; déjalo.” ¡Que Dios nos conceda que esa no sea nunca nuestra porción! La prosperidad ininterrumpida es algo que debe causarnos miedo y temblor. Dios reprende y disciplina a todos aquellos a quienes ama tiernamente, pero permite que aquellos por los que no tiene estima se engorden sin temor, como novillos destinados al matadero. Es en amor que nuestro Padre celestial usa la vara para con Sus hijos. Sin embargo, es preciso ver que la corrección es “con justicia”: Él nos da amor sin medida, pero el castigo es “con justicia.” Igual que bajo la antigua ley ningún israelita podía recibir más de “cuarenta azotes menos uno”, que garantizaba un conteo cuidadoso y un sufrimiento limitado, así sucede con cada miembro afligido de la casa de la fe: cada golpe es contado. Nuestro castigo es regulado según la medida de la sabiduría, de la simpatía y del amor. Lejos esté de nosotros rebelarnos contra esas estipulaciones tan divinas. Señor, si Tú estás a mi lado para medir las amargas gotas para mi copa, me corresponde tomarla alegremente de Tu mano, y beberla de acuerdo a tus instrucciones, diciendo: “Hágase tu voluntad.” La Chequera del Banco de la Fe.

Traducción de Allan Román Spurgeon, C. H. (2008).
La Chequera del Banco de la Fe. Bellingham,

14 agosto, 2011

LECTURAS VESPERTINAS – AGOSTO 14 – Charles H. Spurgeon

“Tengo conocidas sus angustias”. Éxodo 3:7.

EL niño se alegra mientras canta: “Esto lo sabe mi padre”. ¿Y no nos consolaremos nosotros al saber que nuestro querido Amigo y tierno Esposo del alma conoce todo lo que nos pasa?
1. El es el Médico y, si él lo sabe todo, no hay necesidad de que el paciente lo sepa. ¡Silencio, necio, agitado, curioso y desconfiado corazón! Lo que no conoces ahora lo conocerás después; mientras tanto Jesús, el Médico amado, sabe que tu alma está en adversidad. ¿Por qué necesita el paciente analizar toda la medicina o estimar todos los síntomas? Eso es obra del médico, no mía; mi cometido es confiar y el suyo prescribir. Si él escribe su receta con letras incomprensibles, que yo no puedo leer, no me inquietaré por eso, sino confiaré en que su infalible pericia hará que todo sea claro en cuanto al resultado, aunque sea misterioso en cuanto a obrarlo.
2. El es el Maestro, y su conocimiento debe suplantar al nuestro. Nosotros debemos obedecer, no juzgar. “El siervo no sabe lo que hace su señor”. ¿Explicará el arquitecto sus planes a todos los peones que están en la obra? ¿No es suficiente que él conozca su designio? El vaso sobre la rueda no sospecha sobre qué modelo será conformado, pero si el alfarero entiende su arte, ¿qué importa la ignorancia del barro? Mi Señor no debe ser vejado más con preguntas de un ignorante como yo.
3. El es la Cabeza. Todo entendimiento se concreta allí. ¿Qué discernimiento tiene el brazo? ¿Qué comprensión tiene el pie? Toda facultad para conocer está en la cabeza. ¿Por qué cada miembro ha de tener un cerebro para sí cuando la cabeza cumple esa función intelectual? Aquí, pues, debe el creyente esperar consuelo en la enfermedad; no que él pueda ver el fin, sino que Jesús lo conoce todo. Bondadoso Señor, sé tú siempre para nosotros ojo, alma y cabeza, y permítenos estar contentos con conocer solamente lo que tú escoges para revelarnos.

Fuente: LECTURAS VESPERTINAS de Charles Haddon Spurgeon.

17 julio, 2011

SUBLIME BÚSQUEDA

Esfuerzo, Dedicación y Entrega

En la vida digamoslo de alguna manera:secular, muchos tienen sueños, metas, y se lleva al limite el cuerpo, la mente y hasta a veces el alma y la vida, para cumplir esos propósitos egoístas(Algo que está en la mayoría de corazones sin Cristo). Piensas en todo tiempo en lo que quieres lograr, conseguir y te hablas a ti mismo como diciendo: "Tu lo puedes conseguir", "Nada es imposible", y frases de este tipo (Motivacionales, Psicológicas).

En Josue 1:9, “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas". No obstante, cuando somo llamados a este maravilloso camino de Cristo, por la infinita misericordia de Dios nuestro Padre, nos encontramos frente a nuestra verdadera debilidad. Y pasajes como estos se vuelven en una utopía, cuando nuestra confianza no esta puesta en el Señor.

¿No te parece que debería ser al contrarío?

¿Que consecuente a este llamado deberíamos, estar fortalecidos en la potencia de su poder?. Podrías encontrarte con situaciones en las que, piensas que ya no puedes continuar, o que no entiendes porque quieres andar bien en todos sus caminos, y algo pasa y caes al piso. Sin embargo, una y otra vez se nos llama a confiar.